III Campamento Coral 2026

Publicado el 4 de febrero de 2026, 10:25

Donde la música forma, une y deja huellas

El III Campamento Coral Infantil y Juvenil de la Fundación Cultural Encuentro fue una experiencia que fue mucho más que un encuentro musical. Durante varios días en Río Grande, Penonomé, niños, jóvenes y familias vivieron un espacio donde la música, la convivencia y el aprendizaje se entrelazaron para construir crecimiento artístico y humano.

Desde la llegada, el ambiente fue de alegría, expectativa y compañerismo. Cada participante traía su voz, su energía y sus ganas de aprender; juntos comenzaron a formar algo más grande: una comunidad coral.

Clases musicales: aprender a ser un solo coro

Las jornadas formativas estuvieron marcadas por las clases de técnica vocal, estudio e interpretación de repertorio coral. A través de ejercicios de respiración, afinación, proyección de la voz y escucha activa, los estudiantes comprendieron que cantar en coro implica responsabilidad compartida.

Poco a poco, las voces individuales empezaron a fundirse en un sonido colectivo. Los ensayos se convirtieron en espacios de concentración, disciplina y cooperación, donde cada niño y joven descubrió que su voz es importante, pero que el verdadero logro se alcanza cuando todos trabajan en conjunto.

Teatro y proyección escénica: cuando el cuerpo también canta

El campamento integró además clases de teatro y proyección escénica, donde los participantes trabajaron estiramientos, expresión corporal, improvisación y manejo del espacio escénico. Estas sesiones ayudaron a desarrollar seguridad, soltura y presencia, entendiendo que el canto no solo se escucha, también se ve y se siente.

Los estudiantes aprendieron a comunicar emociones, a perder el miedo escénico y a confiar en su capacidad de presentarse ante un público. Música y teatro se unieron para formar intérpretes más completos y expresivos.

Ritmo, dinámicas e integración: crecer también jugando

Entre ensayos y clases, las dinámicas rítmicas, la percusión corporal y los juegos de integración aportaron momentos de risa, energía y conexión. Estas actividades fortalecieron el sentido del ritmo, pero también algo igual de importante: la amistad, el respeto y el trabajo en equipo.

Cada dinámica ayudó a romper barreras, integrar edades y crear lazos que transformaron al grupo en una familia coral.

El concierto final: compartir lo aprendido

El proceso formativo culminó en un momento lleno de emoción y significado. El concierto se realizó en la Iglesia San Juan Bautista de Río Grande, un espacio que acogió a los estudiantes con calidez comunitaria.

Primero, el coro tuvo la oportunidad de amenizar la misa, comprendiendo que la música también es servicio, sensibilidad y aporte a la comunidad. Esta experiencia permitió a los participantes cantar con respeto, concentración y compromiso, sintiendo que su voz tenía un propósito.

Posteriormente, se desarrolló el concierto final, donde los estudiantes presentaron las obras trabajadas durante el campamento. Cada pieza fue el reflejo de días de esfuerzo, ensayo y aprendizaje.

Uno de los momentos más especiales fue la interpretación de “Los Bichos”, una obra desarrollada en conjunto con las clases de teatro. Para esta presentación, los estudiantes integraron creatividad manual elaborando elementos artísticos con limpia pipas, combinando música, movimiento e imaginación. Esta experiencia mostró que el arte crece cuando distintas disciplinas se unen.

El concierto no fue solo una presentación: fue la celebración de un proceso, del crecimiento personal de cada estudiante y del poder del trabajo colectivo.

Más que música: formación para la vida

El III Campamento Coral fortaleció habilidades musicales, pero también dejó aprendizajes que acompañarán a los participantes más allá del escenario:

  • Seguridad personal

  • Disciplina

  • Trabajo en equipo

  • Creatividad

  • Convivencia sana

Aquí la música fue un puente para formar valores, carácter y comunidad.

Agradecimientos

Agradecemos profundamente a la Junta Comunal de Río Grande en Penonomé, a la comunidad y a la feligresía de la Iglesia San Juan Bautista de Río Grande por su acogida y apoyo.

Un agradecimiento muy especial a la familia de nuestra integrante Felicia Castro, quienes abrieron las puertas de su hogar para desarrollar actividades y convivir como familia, aportando calidez humana a esta experiencia.

Una experiencia que invita a volver

El III Campamento Coral FUCE confirmó que cuando la música se une con la formación y la comunidad, se crean experiencias que marcan vidas.

Seguimos sembrando arte, valores y unión a través del canto.
Y las puertas están abiertas para quienes deseen vivir esta experiencia en las próximas ediciones.

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